El gurú y sus adeptos engañan usando la imagen del Papa

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Una estrategia propagandística en la que el gurú y sus adeptos utilizan a ilustres personalidades y hasta Papas. La gira mundial de este grupo que sigue siendo desarrollada hasta la fecha, aparentando organizar una simple actividad de promoción de los valores humanos y de la paz, esconde detrás una organización espiritual acusada de sectarismo que con engaños logra una imagen positiva y respetable.

 

 

En los primeros días de marzo de 2016 recorrió varias ciudades españolas (Benavente, León, Gijón, Llanes y Santander) la denominada “Carrera por la Paz” o, en su denominación internacional en inglés, “Peace Run”. Según explicaba la información difundida por sus propios organizadores, “año tras año, cientos de corredores y corredoras, de todas las edades, participan en la Carrera por la Paz. Un evento en el que el deporte y la solidaridad se mezclan por una buena causa, ya que los fondos recaudados se destinan a diversas causas con un denominador común: ayudar a las personas más necesitadas, tanto en España como en el extranjero”.

 

Los atletas que llevaron a cabo esta carrera pasaron por colegios, donde hicieron algunas actividades con los alumnos (el paso de una antorcha encendida, dinámicas y el canto de su himno) e intentaron encontrarse con las autoridades locales y hacerse fotos con ellas (algo que, como veremos después, es fundamental).

 

La publicidad de los organizadores ponía de relieve que “la ruta del Peace Run 2016 en Europa ha comenzado en Porto el 24 de febrero, y va a continuar durante 8 meses en una ruta de más de 24.000 km. por 49 países del continente europeo”. También explicaban en qué consistía exactamente: se trataba de “un relevo global con antorcha que simboliza la aspiración universal de la humanidad por un mundo más perfecto. En la actualidad es el esfuerzo más extenso por la paz de la humanidad a nivel popular”.

 

El peculiar discurso motivacional continuaba diciendo que “desde su inicio, en 1987, la antorcha ha visitado a más de 150 naciones en las que miles de personas se unen a los corredores de la Paz, sumando sus esperanzas y sueños a una ola global de amistad y buena voluntad”. Y destacaban también que “durante la carrera, un equipo internacional de corredores lleva una antorcha de fuego que simboliza la búsqueda común de la paz a países de todo el mundo, invitando a las comunidades locales. Hasta la fecha, millones de países han mantenido la antorcha y ofrecido su propio deseo de un mundo mejor”.

 

Como puede observarse, difundían toda una suma de buenos deseos y propósitos, de valores en apariencia humanistas y de empeño por un mundo mejor. ¿Quién no estaría de acuerdo con ese mensaje? Aunque leyendo pausadamente hay algunas partes del mensaje que resultan, al menos, curiosas y rimbombantes. Como la referencia al anhelo de un mundo “más perfecto”, o la afirmación de que se trata del “esfuerzo más extenso por la paz”.

 

Por cierto, en el folleto divulgativo de la actividad aparece el rostro del “fundador” de la Carrera por la Paz, a quien denominan: “visionario de la paz”. ¿De quién se trata? Del ciudadano indio Sri Chinmoy, ya fallecido, a quien se refiere el apartado siguiente…

 

El gurú: Sri Chinmoy

 

Según explica el experto Manuel Guerra en su Diccionario enciclopédico de las sectas el experto Manuel Guerra, el verdadero nombre de Sri Chinmoy es Chinmoy Kumar Ghose. Nació en 1931 en Bengala (India) y en 1943 ingresó en el ashram (centro de meditación) de un célebre gurú hindú, Sri Aurobindo. En los años 60 fue enviado por la Fundación Sri Aurobindo a los Estados Unidos, con la misión encomendada de “salvar a Occidente de su peligro espiritual”.

 

En 1971 fundó su propia organización, el Sri Chinmoy Church Center, que fue reconocido como ONG por la ONU con el hombre de Sri Chinmoy Meditation Group a partir de 1978. Cinco años después cambió su nombre por el de The Peace Meditation at the United Nations. Murió en 2007.

 

Sus seguidores lo proponen casi como un superhombre con récords en diversas disciplinas. Aseguran que su producción literaria está contenida en 750 libros (que incluyen narrativa, teatro, ensayo filosófico y 17.000 poemas). De hecho, en una ocasión habría escrito 843 poemas en un maratón de poesía que duró 24 horas. Aseguran que ha pintado 140.000 cuadros, ha compuesto más de 3.000 canciones que se usan en sus ceremonias y que tocaba 25 instrumentos musicales diferentes. También lo presentan como un gran deportista.

 

En cuanto a sus doctrinas y prácticas, en esta secta se da mucha importancia al gurú y a la docilidad que hay que tener ante él. El experto James R. Lewis explica en The Encyclopedia of Cults, Sects, and New Religions que es muy importante la iniciación, denominada Siksha, por la que el gurú y el iniciado se comprometen mutuamente, prometiendo el iniciado servir a su maestro. También es un elemento importante la bhakti-yoga y la transformación del mundo. Valoran mucho, actividades como la música, el arte y el deporte “como medio para iluminar la conciencia”.

 

No sólo eso, sino que Sri Chinmoy -afirman- “aspira a lograr la salud plena mediante la unión con Brahmán, la divinidad concebida panteístamente, y el estado del Ser por el ‘camino del corazón’ (‘sede del amor y del sentimiento universal’) frente a lo mental, ‘sede de la confusión y de la duda’. Para ello es preciso concentrarse en algo, meditar en silencio y contemplar que ‘nosotros somos Dios, el infinito, la eternidad’. Cree en el karma y en la reencarnación de las almas. De ahí su vegetarianismo”.

 

Los adeptos de este movimiento llevan a cabo cada día tres sesiones de meditación: la primera entre las 5 y las 6 de la mañana, la segunda a mediodía y la tercera antes de cenar. Las hacen ante un altar con “la fotografía trascendental” de Sri Chinmoy, una vela encendida, incienso y escuchando su música. Utilizan con asiduidad el mantra “OM”.

 

Acusaciones y polémicas

 

El grupo fundado por Sri Chinmoy aparece citado en algunos documentos oficiales sobre el fenómeno de las sectas. Por ejemplo, en 2007 la Bayerische Arbeitsgemeinschaft Demokratischer Kreise (Alemania), en un documento de lucha contra la “dependencia mental y religiosa” y el fanatismo cita a Sri Chinmoy entre los líderes de sectas de origen oriental difundidas en Europa a partir de los años 60.

 

Si vamos a los documentos de la Asamblea Nacional francesa, muy preocupada por el fenómeno de las sectas, encontramos que en el conocido como Rapport Guyard, presentado en el año 1995, aparece la “Asociación Sri Chinmoy de París” como uno de los grupos sectarios clasificado en el listado de los que contaban entonces en el país “entre 500 y 2.000 adeptos” y clasificándolo como “orientalista”.

 

Además hay personas que han acusado públicamente de abusos al gurú Sri Chinmoy en un reportaje publicado el año 2014 en la red de noticias norteamericana Salon. En la publicación, el periodista Edwin Lyngar lo califica en el titular como un “presunto criminal sexual” y relata algunas acusaciones tal como las formularon sus víctimas (una de ellas, por ejemplo, afirma que habría tenido que realizar sexo lésbico con otra adepta ante los ojos del líder sectario).

 

El reportaje traza un retrato de Sri Chinmoy como un líder ególatra y hambriento de fama que ejercía un control total sobre sus adeptos, que lo consideraban de carácter divino. Predicaba la abstinencia sexual, llegando a castigar a las seguidoras que quedaban embarazadas, y decidía algunos matrimonios dentro del grupo, aunque a algunos de ellos luego les prohibía tener relaciones. El periodista afirma, después de leer el libro que escribió una importante ex adepta del gurú, que se trata de una “religión coercitiva y cáustica”. Como señala la antigua seguidora que lo denunció por abusos sexuales, “todo era una mentira”.

 

La revista Forbes publicó en 2009, dos años después de la muerte de Sri Chinmoy, un artículo en el que su redactora Krystle M. Davis explicaba cómo, a pesar de parecer “un líder espiritual de buen corazón que defendió la paz mundial a través de su arte, su música y su atletismo”, comparado por algunos con Jesucristo, Buda y Krishna, alabado por personajes como Nelson Mandela, Bill Clinton y Diana de Gales… una ex adepta lo presentaba en su libro-testimonio como “un charlatán que se hizo pasar por un dios y convenció a cientos de miles de personas para que lo adoraran”.

 

Fotos, publicidad y proselitismo

 

En el díptico informativo de la “Peace Run” antes citado aparecen varias fotografías con las que se intenta legitimar la iniciativa. Comenzando con una foto en la que el papa Francisco, -desconociendo absolutamente el uso ilegítimo que se haría de un saludo informal como tantos que da en la Plaza de San Pedro- toca con su mano la antorcha que hábilmente un adepto del gurú le ofrece al término de una audiencia en la Plaza de San Pedro (lo que es abusivamente rotulado como que el pontífice “bendice la antorcha”).

 

Otros personajes ilustres que también con ardides han logrado fotografiar con la antorcha han sido la Madre Teresa de Calcuta, Mikhail Gorbachov, Nelson Mandela o Herman Van Rompuy, entre otros. También se ve cómo llega la antorcha de la paz a lugares que son patrimonio de la humanidad o a toda clase de templos de diversas religiones.

 

Una hábil política de relaciones públicas y comunicación ha logrado ensalzar al gurú más aún después de su muerte. La secta que fundó ha continuado organizando actividades como la que ha pasado ahora por Benavente y por eso el medio Salon, en el reportaje anteriormente citado, denunciaba los reportajes laudatorios con la obra de Sri Chinmoy aparecidos en el año 2014 en medios tan prestigiosos como The New York Times y The Wall Street Journal.

 

Sin lugar a duda, el reconocimiento del que siempre han presumido más es el de la ONU, que les daba un aura de respetabilidad y legitimidad ante instituciones y personas. Sin embargo, una carta dirigida por el gabinete del Secretario General de la ONU en 1990 a la Asociación para la Defensa de la Familia y del Individuo de Rennes (Francia) dejaba claro entonces que “los adeptos de Sri Chinmoy en las Naciones Unidas ya no tienen derecho a usar la dirección ni las oficinas de las Naciones Unidas con propósito de información”.

 

En otra ocasión los miembros franceses de otra organización antisectas, el GEMPPI (Groupe d’Etude des Mouvements de Pensée en vue de la Protection de l’Individu) se dirigieron al Vaticano preguntando por las fotos en las que se veía a Sri Chinmoy saludado en audiencias generales por el papa Juan Pablo II y en visitas privadas a Pablo VI. Según lo señalado por la Santa Sede en respuesta al abuso de imagen… “estos encuentros y el intercambio de palabras amables, sin embargo, no significan un apoyo a la persona y la obra de Sri Chinmoy y no justifican el uso con fines de propaganda de las imágenes tomadas en estas ocasiones”.

 

Concluyendo. La gira mundial de este grupo que sigue siendo desarrollada hasta la fecha, aparentando organizar una simple actividad de promoción de los valores humanos y de la paz, esconde detrás una organización espiritual acusada de sectarismo que con engaños logra una imagen positiva y respetable. Cabe preguntarse la razón que pueda estar tras el interés que tienen por llegar a los colegios y a menores de edad. Esperamos que esta recopilación de información ayude a los centros educativos y a otras instituciones a conocer mejor a un grupo que no ha puesto todas las cartas sobre la mesa a la hora de presentarse.

 

 

Autor: Luis Santamaría del Río